¿La chela acosada?…

Hace unos días Los Sesionistas dejaron un comentario sobre un escrito de Catadores Mx, “la chela acosada”

sesionistas

 

La nota de Catadores es bastante triste. De primer lectura es fácil desarmar el texto y hacer notar lo siguiente:

  • En paises con verdadera cultura de vino, y con un poco de calor, también “bastaba con tener la garganta ligeramente seca para zambullirse” una jarra de vino blanco de la casa
  • El vino en México tiene esa  parte “gourmet (la otra faz de las artesanales)” con sus respectivos “catadores (y de catadores posados)” donde cada que hablan de vino se sacan sus descripciones como “las notas dulces que porta la barrica francesa levantan los componentes organolepticos que otorga el terruño” que poco hablan del producto y más dicen de la persona que quiere darse el aire de conocedor.
  • “¿Cuántos de nosotros podemos leer/entender con fluidez el menú… “ de vinos “… clasificadas en” Burdeos, Borgoña, Langedoc, Rivera del Duero, Barolos o Barbarescos.?
  • ¿A poco no existe “una generación de bebedores,” vineros que busca “diferenciarse del común y corriente” bebedor “mediante la sapiencia en torno a un universo de” vendimias, terruños y cepas?
  • En el vino también hay “un repertorio de nombres estrambóticos”, como Chateauneuf du Pape, que alejan al consumidor y “contribuyen a crear “la necesidad” de los expertos” (sommlier, somme-lier).
  • La gente del vino, o “quien se sienta súbitamente acomplejado por su escaso saber” (como el que escribió el articulo en cuestión), también “puede recurrir a diplomados de cata y producción artesanal”.
  • Cuando se busca vino “quizá convenga … guardar prudencia a la hora de probar algo”. En todo anaquel se puede encontrar algo de basura vinífera.

Es aun más triste encontrarte las incongruencias de textos como esos y los comentarios de gente involucrada en la revista, como Rodolfo Gerschman:

gerschman

En resumen: la nota me parece patética; me hace recordar que 5 años atras escribí sobre el esnobismo en el vino, y una cosa que a la fecha no ha cambiado (me lo deja claro el texto del personaje de Catadores) es que el esnobismo no está en las bebidas, está en las personas.

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