Mead 01

71602_1675513892584_2762405_nPara los que no lo sepan, el mead es un fermentado a base de miel y agua. Eso es lo que uno encuentra cuando hace una investigación vaga al respecto, la neta hacer mead tiene muchos truquitos.

El BJCP (Beer Judge Certification Program) no solo se encarga de poner las reglas para cada estilo de cerveza, también lo hace con la sidra, el perry (fermentado de pera) y el mead.

Existen diferentes tipos de mead y aunque estan divididos en tres categorias (Mead Tradicional, Melomel = mead con frutas y Otros Mead), estas categorías se dividen en más cosas. Independientemente de eso, todos tiene que cumplir con unos parametros generales. También existe un manual básico para hacer mead del BJCP, un artículo de la revista Zymurgy que se llama Mastering Mead: Optimizing Honey Fermentation y hay un buen de libros sobre el tema. Toda esa información me la paser por el arco del triunfo la primera vez que hicimos mead. Digo hicimos porque fuimos mi roomie y yo los que nos aventamos a hacer el experimento.

La primera vez se hicieron dos garrafones (18 litros cada uno):

  • Garrafón 1:  le pusimos durazno, olia increible antes de fermentar. La fermentación arranco bien un par de días pero después se paro y nunca se pudo arrancar de nuevo. Lo tuvimos que tirar.
  • Garrafón 2: Al otro garrafón le pusimos jugo de limón, porque yo quería ajustar la acidez con algo. Ese jugo de limón nos ayudo a nutrir la levadura y la fermentación siguió su curso normal. El resultado: las primeras pruebas eran intomables, sabian como un mal té de limón con miel, se sentía amargo y acido. Yo lo quería tirar pero mi roomie no me dejó. Paso el tiempo y se volvio pisteable, pero con agua quina. Algo así como un tonic con mead. El sabor, ya que fue pisteable: como pastilla de limon con miel, un tanto medicinal, pero embrutecedor. Las últimas botellas las dejamos abandonadas un rato y después de 2 años abrimos un par, el cambio era evidente, olía como a nueces, miel fresca, flores, citricos, caramelo; en boca la acidez y lo amargo desaparecieron y se sentia bastante balance, un mead seco y mucho más interesante.

Después de este par de experimentos aprendí lo siguiente:

  • Seguir mi regla de dominar lo básico antes de aventarme a hacer loqueras.
  • La miel no es pobre en nutrientes, es paupérrima.
  • Para fermentar miel se necesitan nutrientes.
  • Si se quiere un mead seco (que es la idea para mi) usar levadura de vino es la opción.
  • Para que la fermentación fluya en orden se necesita oxigenar el mosto.
  • El tiempo en botella hace que el mead evolucione y se haga mucho más interesante.

Esto es el mead y así fueron los experimentos. Más adelante pondré el segundo intento que fué mucho mejor.

Saludos

P.D.

Les anexo las notas de ambos experimentos:

1002638_10151740430041610_964236389_n

1003933_10151740430791610_2012674333_n

1456001_10151740431186610_3658724_n

582063_10151740431566610_1922868579_n

 

One thought on “Mead 01

  1. ucha! recuerdo ese experimento… me la pasaba poniendo los garrafones en baño maría y las notas lo muestran… las del día 14 son producto de años y años de entrenamiento de escribir estrictos reportes científicos jajaja

    Todavía queda una caguama! Me la beberé en año nuevo sin tí :p

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *