Mejoras al equipo: fermentador

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viejo vs. nuevo

En enero de 2014 fermentabamos como cualquier cervecero casero lo hace, con garrafones de vidrio y esperando que la temperatura no variara mucho durante la fermentación. En abril de 2014 subimos un poco en nivel comprando dos fermentadores de 40 galones, eso nos ayudó a tener más producción pero con la misma problematica de depender de la temperatura ambiente para la fermentación (en Cuernavaca, donde está la cervecería piloto, el verano es un problema grave). Ahora tenemos un fermentador enchaquetado de acero inoxidable de 150 litros con el cual podemos controlar la temperatura y ser mucho más consistentes con nuestras cervezas resultantes.

En la foto se muestra el fermentador viejo (izquierda) y el nuevo (derecha), en el centro está nuestra unidad de frío (que hicimos reciclando un enfriador de paso para bebidas carbonatadas). El fermentador viejo ahora funciona como tanque de agua fría, aun falta agregar aislante para que no haya tanta perdida de frío, aun así hoy tenemos una temperatura de 4°C constante solo usando agua. El fermentador nuevo funciona bastante bien, se conecta con una bomba al tanque de agua fría y la bomba se prende y apaga por un controlador Johnson A419.

Por ahora estamos a gusto con lo que tenemos, pero queremos seguir creciendo en producción y para eso aun falta tener más fermentadores (al menos uno por año), instalar la tubería para el sistema de frío, la parte eléctrica para los controladores de cada fermentador, el aislante para el tanque de agua fría, termostato digital para el sistema de frío y agregar glicol al tanque de agua fría. Esperamos para el año que viene poder tener todo eso.

Mejoras al Equipo: Fermentadores

Fermentadores
Fermentadores, 40 galones, Minibrew

Ayer hablamos de lo que se hizo con el macerador, hoy les platicamos que ha pasado con nuestros fermentadores.

Compramos un par de fermentadores de 40 galones (160 litros aproximadamente) y dejamos de usar los clásicos garrafones de vidrio. Con esto nos ahorramos una carga de trabajo en la parte del lavado y sanitizado (en nuestro caso usabamos 5 garrafones por cada lote de cerveza), así como las pequeñas variaciones que puede tener cada uno de los garrafones a la hora de fermentar. También ahora podemos hacer más cerveza haciendo un poco de high gravity brew porque el tamaño del fermentador nos da para eso.

Los fermentadores son de la marca minibrew, son de plastico de alta densidad y de grado alimenticio. Muy fáciles de lavar, ocupan poco espacio y son cónicos.

El equipo de fermentación

Sería increíble que mágicamente tuviéramos todo lo necesario para hacer la cerveza bajo el rigor de nuestros estándares. Pero pocas veces el camino se nos presenta así de fácil, así que tenemos que empezar con lo mínimo indispensable.

Por ahora el equipo de fermentación son los clásicos garrafones de vidrio (que siempre resultan ser muy útiles para hacer lotes de prueba) y unos botes de plástico de 240 litros con algunas adaptaciones de entradas y salidas (que aun no he probado).

Las limitantes no son tantas, pero para mí es clave el control de temperatura, cosa que no tengo. Lo que sí tengo es un espacio que su temperatura oscila entre los 20°C y los 26°C en primavera y verano y entre los 14°C y los 21°C en otoño e invierno. Estos rangos de temperatura siguen estando dentro de los parámetros donde las levaduras son felices; cuando se esta haciendo cerveza la temperatura sube entre 4°C y 6°C durante unas 3 horas, yo creo y espero que no será nada grave, es cuestión de programar no hacer cerveza cuando esté en alguna parte critica la fermentación.

También, romanceando un poco, esta limitante de control genera una variable relativamente aleatoria que nos define un “terruño” para nuestro producto… o se puede ver también como inconsistencia… seamos optimistas y llamemosle terruño hasta que sea solucionado.

Saludos